María del Rosario Guerra: Judicializaré menores de edad (Kienyke)

Publicado en Kienyke

Fotos: Camilo Muñoz/Kienyke

“No se me olvida cómo fue. Eran las 8:00 de la mañana del domingo 5 de marzo de 2017. Estaba preparando el desayuno, me tomó por sorpresa. Me puse a llorar, me llenó de emoción que él hubiera pensado en mí”. María del Rosario Guerra recuerda con entusiasmo el momento en que la cabeza del Centro Democrático, el senador Álvaro Uribe Vélez, la invitó a que fuera precandidata presidencial. No podía creerlo, de hecho, no estaba segura de aceptar. “Ahí mismo no le pude responder, luego le hice una reflexión pero me dijo ‘hazlo’, entonces le pedí una cita, hablé con mi familia y un par de personas cercanas y el 8 de marzo fui a Medellín y le dije que sí.

El voto de confianza de Uribe llena de orgullo a la actual senadora. Las familias de ambos han sido cercanas desde hace muchos años, pero de su mano empezó a trabajar en 2001, cuando era vicerrectora de la Universidad del Rosario e ingresó a su equipo para impulsar la candidatura presidencial. Desde ese momento no ha dejado de acompañarlo. Fue su directora de Colciencias, ministra de Comunicaciones y una vez salió del poder, le ayudó al expresidente con las campañas por asambleas, alcaldías y gobernaciones. Ahora, en el Centro Democrático, es una de sus más firmes aliadas.

“He sido parte de este proyecto político, lo amo profundamente y no quiero que sea flor de un día. Hay que seguir trabajando para que la obra del gobierno de Álvaro Uribe, que transformó la vida política e institucional del país, trascienda”.

Con esa convicción de entrada, María del Rosario Guerra está segura de que su partido será definitivo para ganar las candentes elecciones presidenciales que se avecinan. Pero no es al expresidente Uribe al único líder al que admira. Margaret Thatcher y Angela Merkel son dos mujeres que a su juicio, han sido activas en la política, tanto con corazón, como con disciplina y firmeza.

Ser parte de la baraja de precandidatos del Centro Democrático “no es una cuestión de vanidades personales”, enfatiza en diálogo con este medio. Eso sí, asegura que hay algo que no le pueden quitar: “He estado en las buenas y en las malas con el expresidente Uribe y seguiré estando porque él es un hombre correcto, trabajador, que duélale a quien le duela se ganó el corazón de los colombianos. No alardeo de eso pero ese es un plus que tengo”.

Pero esa amistad con el exmandatario no es la única razón por la que María del Rosario Guerra quiere su lugar en la Casa de Nariño. Asegura que trabaja incansablemente y tiene la formación y experiencia para lograrlo.

María del Rosario Guerra: Volveré a ser primer soldado de Colombia

La sucreña de 55 años es economista y docente universitaria. Tiene en mente “trabajar, trabajar y trabajar” para revivir varias cosas del gobierno de Uribe. Entre estas, los consejos de seguridad semanales, los consejos comunitarios cada 15 días y el contacto permanente con las Fuerzas Militares. En sus palabras “para volver a ser el primer soldado de Colombia”.

Aunque el país no ha tenido una mujer en la Presidencia, María del Rosario Guerra cree que el machismo no es un impedimento, espera que su género pueda asumir las riendas, a diferencia de los hombres, con corazón de madre, pero como ellos, con mano firme.

“Llegó el momento de rescatar esos pilares fundamentales que impulsaron la conformación del Centro Democrático. Como mujer proveniente de la región Caribe tengo esa alegría para ponerle picante y esperanza a Colombia”, afirma.

En ese sentido, explica aKienyke.com que cuatro son sus más grandes apuestas. De una parte, recuperar la confianza en las instituciones, combatiendo ese “cáncer” llamado corrupción. La vivió con varios de sus parientes y la ha denunciado. Precisamente dice que ese es su mayor logro en el Congreso. “No podemos, venga de donde venga, ser tolerantes con la corrupción”.

Le aterra la inseguridad, que la ha impactado dos veces. Cuando ladrones ingresaron a su apartamento y le robaron valiosos objetos, desde ese día, recuerda, no volvió a usar joyas ni a comprar objetos de decoración que tanto le gustan, su casa luce hoy más sobria. En otra ocasión, la delincuencia tocó a su hijo, a quien apuñalearon por robarle un celular a pocas cuadras de su vivienda en Bogotá. Ella, a punto de abordar un avión, no tenía claro qué pasaba, esa es sin duda un recuerdo que quisiera olvidar. Su idea central en este punto, radica en “levantarle la autoestima a la fuerza pública”.

También, quisiera castigar duramente la infracciones a la ley. “Penalizaré la dosis mínima y judicializaré a los menores de edad. No podemos seguir permitiendo que las bandas criminales nos invadan y que utilicen a los menores”, puntualiza.

Otra de sus ambiciosas propuestas se centra en el trabajo. Promete reducir impuestos, mejorar salarios y brindar más trabajo digno.

La última, y no menos relevante, recuperar el tejido social. Tiene un “respeto total” a aquella familia conformada por papá y mamá, tal y como lo estable la Constitución colombiana.

Por eso su postura es radical respecto a asuntos tan espinosos como la adopción por parte de parejas del mismo sexo. “Es la más importante célula de la sociedad. Tendré un respeto a las identidades sexuales y a la vida íntima, pero las parejas homosexuales no serán referentes. Debe primar el derecho de los niños sobre el querer de los adultos”.

Entre ser profesora, economista y política, María del Rosario Guerra no sabe qué faceta elegir. Cuando no está en estos ámbitos, trata de disfrutar al máximo de su esposo, sus hijos de 31, 27 y 25 años, y su hogar. Se declara “dulcera consagrada”, le fascina cocinar postres. “Hago unas galletas deliciosas”.

La culinaria la inspira y la relaja tanto como su parte espiritual. Lee la Biblia, en su sala tiene un sitio especial para ese libro sagrado. Trata de tomarla y reflexionar sobre un salmo o un evangelio aunque sea una vez al día.

“Venimos para servir y no para ser servidos. La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron y ser misericordioso”, son las tres grandes enseñanzas que trata de aplicar.

Califica como pésima la gestión del presidente Santos. “Creyó que el único problema del país eran las Farc y lo que hizo fue comprarles un discurso, pero se le olvidó que a 48 millones de colombianos les preocupa la situación de la economía, el acceso a la salud, la seguridad y la corrupción”.

No obstante, María del Rosario Guerra rescata el trabajo del mandatario actual en torno a la educación de la primera infancia. “Tengo que decir que ese es uno de los temas donde el gobierno Juan Manuel Santos ha hecho un buen trabajo y por eso seguiré construyendo sobre lo construido, no soy de las que deconstruyo fácilmente. Seguiré profundizando en la formación de 0 a 7 años”.

¿Qué haría con el proceso de paz con las Farc?

“Respetaré como presidenta de Colombia el proceso de dejación de armas y la reincorporación a la vida civil, siempre y cuando verifiquemos que estén cumpliendo. También estoy proponiendo que se conforme una comisión independiente de la entrega de armas, no la que está montada entre el Gobierno, las Farc y el acompañamiento de Naciones Unidas, a mí no me da confianza”.

¿Y con las conversaciones con el Eln?

Arrancaron mal y si yo fuera presidenta me levantaría de la mesa, porque como a las Farc, al Eln había que exigirles cero actos terroristas, cese bilateral y prohibirles cualquier vía de represión. El Gobierno se equivocó, se puso en una posición de inferioridad y el Eln va a exigir más que las Farc”.

¿Qué manejo le daría a las relaciones con Venezuela?

Seremos respetuosos de nuestros vecinos y de la libre decisión del pueblo, pero no vamos a aceptar que el vecino o cualquier otro encubran el terrorismo, el narcotráfico y a la guerrilla. No podemos tener una relación de amistad y respeto con los gobiernos que son proclives al terrorismo.

¿Cómo actuaría respecto a un caso como el de Odebrecht?

Ayudé a denunciar la presunta corrupción de la vía Ocaña – Gamarra y en mi gobierno conformaré una comisión externa (de académicos, estudiantes) para que sea vigilante de lo que realice el Estado colombiano. No me temblará la mano para denunciar a alguien del Gobierno, por más cercano que sea, por presunta corrupción.

Sobre Clara y Claudia López

Para María del Rosario Guerra, la alianzas con los movimientos, personas y sectores que defendieron el ‘No’ en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, serán fundamentales. La del expresidente Andrés Pastrana es la primera pero no la única. La exministra Marta Lucía Ramírez, los grupos cristianos y católicos y otras figuras serán imprescindibles.

Respecto a las demás precandidatas, la senadora uribista no duda en decir que Marta Lucía Ramírez “tiene todas las competencias para llegar a la Presidencia”. De Claudia López y Clara López tiene percepciones diferentes.

“Clara es muy diferente a lo que yo concibo debe ser un primer mandatario. Cuando apareció el escándalo del exalcalde Samuel Moreno y luego quedó como alcaldesa encargada, no hizo nada. No estoy diciendo que sea responsable, pero quiero decir que debió haberse pronunciado. Tiene una cercanía con todo el proceso de paz, entonces tampoco tiene la autoridad para hablarles a los colombianos”.

“Claudia López votó por Santos en la reelección, acompañó el proceso de paz y le ha votado casi todos los proyectos, entonces es copartícipe de este Gobierno”, afirma frente a la senadora y precandidata de la Alianza Verde.

Aunque María del Rosario Guerra tiene maestrías en Administración Pública de Harvard y Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, quiere seguir formándose en la academia, busca un doctorado a distancia.

En 10 años, espera que los colombianos la recuerden como una mujer “recta en sus decisiones, que le abrió oportunidades a las regiones colombianas y una mujer a quien valió la pena haberle dado la posibilidad de ser presidente”.

Para ella, las elecciones del 2018 son cruciales. “Lo que está en juego es la credibilidad, la legitimidad de las instituciones y recuperar la confianza en el país. Lo tenemos que hacer unidos porque este país no puede seguir por el rumbo que Juan Manuel Santos lo está llevando”, concluye.

(Fin)

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